miércoles, 16 de agosto de 2017

Una coma puede cambiar el sentido



Imagen: Taringa (leer texto recomendado)
La lectura de un texto periodístico reciente es un ejemplo de la importancia que puede implicar una coma para el significado que se pretenda comunicar.

Veamos qué se interpreta en cada caso:

  • Si un trabajador está con licencia por un año, no genera días libres.
  • Si un trabajador está con licencia, por un año no genera días libres

En el primer enunciado, se expresa que si el trabajador toma licencia por algún motivo durante un año no genera días libres para el siguiente.

En el segundo enunciado, se expresa que si un trabajador usa su licencia ordinaria no genera días libres para el próximo año, algo que parece muy poco probable.

El detalle, no menor, es que según dónde se ubique la coma, cambia el significado, y esto puede ocasionar grandes desencuentros entre la idea que se quiere expresar y la que se expresa efectivamente.

En este caso, cuando tenemos una oración condicional con si, la coma se debe ubicar inmediatamente cuando termina la idea que comunica la condición. "Si ocurre tal hecho, ocurrirá tal otro", se podría sintetizar para entender dónde se ubica la coma en estos casos.

Entonces, en el caso citado es importante que la coma se sitúe después de la palabra año, a fin de expresar la idea original: los trabajadores no generarán licencia para el año siguiente si no trabajan durante este.
Confusiones frecuentes sobre el uso de la coma

Como se ha detallado en entradas anteriores, la coma es un signo que muchas veces no es considerado por los redactores. El primer error es creer que solamente cumple la función de señalar las pausas que se realizan para respirar a la hora de expresarse en forma oral.

Así, no siempre que tomamos aire al leer se debe escribir una coma y no todas las comas que escribimos necesariamente impliquen que debamos realizar pausas muy marcadas.

Ejemplos:
  • El funcionario dijo que el trabajo quedará listo hoy.
  • Las herramientas utilizadas fueron taladro, martillo, sierra y clavos.
En el primer enunciado, después de dijo no se debe escribir coma, pero al leer es común que se efectúe una pausa.

En el segundo enunciado, las comas no se ubican para señalar pausas, sino para indicar la sucesión de elementos en una enumeración. De hecho, si alguien expresa esa idea rápidamente no tomará aire pronunciadamente tras nombrar a cada elemento.

 Lecturas recomendadas:
Vínculos recomendados acerca del uso de la coma:
Blog La Luz de Leoen

Vínculos acerca de oraciones simples y compuestas (o complejas):
Educa Red- Fundación Telefónica
Ejemplo
Shvoong


jueves, 10 de agosto de 2017

Si arbitra una árbitra, llamarla "árbitro" suena arbitrario

Imagen: Diario Marca. La expresión árbitra sería preferible.
Muchas veces se ha tratado en este blog acerca de las polémicas que genera la inclusión de género a la hora de redactar. Siempre defendiendo la forma correcta de designar las realidades, es interesante apreciar qué ocurre cuando una mujer desempeña un cargo que habitualmente correspondía a los hombres. Hoy, la árbitra uruguaya de balompié profesional Claudia Umpiérrez es la protagonista. Sí, la árbitra. ¿Por qué deberíamos decir la árbitro? No hay motivo para ello.

Anteriormente (ver entradas al pie del artículo) se ha explicado que a la hora de escribir correctamente no es cuestión de habilitar todas las reivindicaciones sociales, sino también de asegurar la claridad y la escritura de acuerdo a las normas.

Así, se han detallado fundamentos en contra de duplicar sustantivos, artículos y adjetivos cuando se puede expresar la misma idea con un masculino genérico. Entonces, por ejemplo, es mejor la expresión los niños uruguayos (para incluir a niños y niñas) que los niños y las niñas uruguayos y uruguayas. La segunda opción sería demasiado larga e imposible de sostener en un texto extenso.

No obstante, cuando hay una expresión más precisa y realmente importa enfatizar que la protagonista es una mujer, es mejor emplear el sustantivo con la marca de género correspondiente. En este caso: La árbitra Claudia Umpiérrez. Nada sustenta utilizar árbitro para designarla a ella, en especial cuando la noticia acerca de su éxito radica, justamente, en su condición de mujer: la primera en desempeñarse para la Asociación Uruguaya de Fútbol.

Ejemplos análogos se pueden encontrar en abundancia: doctora, abogada, jueza, mecánica y presidenta son expresiones que permiten destacar que quienes ocupan las funciones correspondientes son mujeres. En los primeros tiempos respecto a su llegada a los respectivos cargos, también era común la alternancia entre masculino y femenino para referirse a sus ejercicios.

Si bien no es incorrecto el uso de los genéricos masculinos, hay motivos para evitarlos en favor de destacar el éxito de las mujeres en la conquista de espacios a los que antes no accedían. Mientras eso no afecte la claridad ni el cumplimiento de las normas gramaticales, ¡fenomenal!

En definitiva, el contenido social de los textos puede ser contemplado siempre y cuando se cuide la corrección. Nada de arrobas, los/las antes de los sustantivos o expresiones que alteren la posibilidad expresiva ni la corrección, pero sí es saludable emplear morfema flexivo de género como la a al final de la palabra árbitra, en casos como este. Además, el propio diccionario de la Real Academia Española incluye el término con la posibilidad de expresarlo en femenino.

Lectura recomendada:
Querida "Celeste", no querida "celeste"
Equidad de género a la hora de escribir

Ejemplos de concordancia de género entre sustantivos y adjetivos ¿A qué denominamos género gramatical?


Vínculos acerca de lenguaje nosexista:



lunes, 7 de agosto de 2017

América Central, no América central

Portal Saberespractico
Ante una reciente consulta respecto a la forma de referir áreas geopolíticas, es interesante observar algunos casos que pueden generar dudas respecto a las mayúsculas cuando los adjetivos forman parte del nombre, por ejemplo: ¿América central o América Central?

En el caso anterior, la respuesta correcta es América Central. En la oportunidad, la palabra Central no funciona simplemente como un adjetivo, sino como parte del nombre. Recordar que las palabras que forman parte del nombre comienzan con mayúscula es la solución para evitar dudas.

Así, en otras expresiones central se debería escribir con minúscula. No son raras, por eso, agrupaciones de palabras (sintagmas) como horario central, dependencia central, área central, todas con la palabra referida con minúscula inicial.

En el caso de los nombres de las áreas geopolíticas, como en todos los nombres que incluyen algún adjetivo,  estos son escritos con mayúscula incial. Así lo establece la Real Academia Española con otros ejemplos como: América Latina, Cono Sur, Hispanoamérica, etc.

Por analogía, se puede decir que en el caso de Asia Oriental, el adjetivo oriental también forma parte del nombre, por lo que se escribe con mayúscula inicial.

Lecturas recomendadas:
Uso de mayúsculas

Mayúscula para citas
Los nombres de programas sociales comienzan con mayúscula
La mayúscula inicial no es señal de prestigio
Mayúsculas: "siglo XXI", no "Siglo XXI"
Querida "Celeste", no querida "celeste"
Día de Reyes Magos 

martes, 18 de julio de 2017

Intermedio: ¿Torneo con mayúscula o campeonato?

La Conmebol, omitió la mayúscula correspondiente
a Torneo en el saludo a los campeones de Nacional
En los últimos días, el público uruguayo comenzó a interiorizarse respecto al campeonato de fútbol profesional denominado Torneo Intermedio. Ese interés coincidió con las etapas definitivas de la competencia y dio lugar a innumerables discusiones, entre las que se pueden destacar las siguientes dudas, por su contenido lingüístico: 
  • ¿Es diferente torneo de campeonato
  • ¿El prestigio de la competencia está definido por su nombre?
La respuesta, en lo que se refiere estrictamente a la corrección de utilizar campeonato y torneo como sinónimos, justamente, es que estos términos designan a una misma competición. Por tanto, sí se pueden emplear en forma indistinta, aunque es importante observar que una de ellas forma parte del nombre elegido en este caso por los organizadores.

Es cierto que se podría discutir acerca del prestigio de cada certamen, pero no es correcto dudar que torneo y competencia son términos equivalentes. Así, bien se puede sostener que el Torneo Intermedio es un campeonato. Aunque sea menos preciado que otros, como el Clausura, el Apertura, el Uruguayo y, ni hablar, la Copa Libertadores de América, sigue siendo un campeonato.

La Real Academia Española define a ambos vocablos con alusiones a la competición deportiva para obtener un premio o trofeo. El único matiz que se podría identificar es que menciona a la eliminación entre equipos como una característica correspondiente a los torneos, algo extraño si se piensa que en las ediciones del Campeonato Mundial de Fútbol el sistema de disputa implica la eliminación de selecccionados sin que esto haya determinado que se lo llamara, de manera oficial, torneo.

De regreso a las redacciones sobre el último trofeo disputado entre equipos uruguayos, es importante recordar que se lo puede llamar Torneo Intermedio (con mayúscula en la t por ser parte del nombre) o campeonato Intermedio (con c minúscula para diferenciar que esa palabra no forma parte del nombre de la justa).

Los lectores veteranos recordarán que hace muchos años se disputaba el Torneo Competencia, cuyo nombre también incluía al sustantivo con mayúscula. Tal vez de aquellos tiempos, el presente Intermedio haya heredado esa mayúscula inicial, además de una similar consideración por  parte de los parciales, que solo valoran las contiendas en que no se disputa el Campeonato Uruguayo cuando su club es el que las conquista. Dicho sea de paso: ¡Salud al Club Nacional de Football por su consagración!, triunfador de este Torneo Intermedio.

Lecturas recomendadas:

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Querida "Celeste", no querida "celeste"
Día de Reyes Magos 

miércoles, 5 de julio de 2017

Locución adverbial: “hasta que no” a veces es igual que "hasta que"




A partir de la lectura de una noticia recientemente publicada, ocurrió lo que suele suceder cuando alguien se propone reflexionar sobre las expresiones: surgió una duda acerca de un enunciado que parecía sencillo. Veamos el ejemplo original y su formulación alternativa:
  • “Con lo que ganaba abría nuevas clínicas y con el resto, pagaba gastos. Hasta que no pudo pagar”.
¿Cuál es la expresión correcta? La respuesta es: ambas. En cuanto al sentido, las dos comunican lo mismo y son igual de adecuadas.

La expresión hasta que no es una locución adverbial

Evidentemente, en algunos casos el no puede resultar innecesario. Esto es posible porque la partícula de negación puede formar parte de conjunto de palabras que no se pueden separar y cobran un sentido diferente al que cada una, en otro contexto, significaría. En definitiva, la palabra no, en casos como el de este ejemplo, es parte de una locución adverbial.

Según el diccionario de la Real Academia Española, una locución adverbial es la “combinación estable de dos o más palabras que funciona como elemento oracional... como [adverbio] y cuyo sentido unitario no se justifica siempre como suma del significado normal de los componentes”.

Justamente eso es lo que ocurre en este caso. Se puede comprobar la correspondencia de hasta que no con las referidas locuciones:
  1. Ninguna de las palabras que integran la locución separadas significan lo mismo que todas juntas en ese sintagma.
  2. No se puede suprimir a ninguna o cambiarles el orden
  3. Pueden funcionar de la misma manera que un adverbio. Por ejemplo, en este caso: mientras.
Para sustentar esta última observación, se presentarán dos formas de expresar la misma idea:
  • Con lo que ganaba abría nuevas clínicas y con el resto, pagaba gastos. Hasta que no pudo pagar.
  • Con lo que ganaba abría nuevas clínicas y con el resto, pagaba gastos. Mientras pudo pagar.
En definitiva, quedó demostrado que en algunos casos, como en este, es posible suprimir la partícula no sin cambiar el significado que se procuraba comunicar.

Otros casos en que sí se puede suprimir no

En la búsqueda de artículos académicos sobre expresiones con hasta que o hasta que no, es posible referir al Diccionario panhispánico de dudas, que sostiene que en la locución hasta que no, la negación (palabra no) es innecesaria en cuanto a su significado cuando se introduce una oración subordinada y en la oración principal hay una negación. En esos casos, la palabra para negar es redundante. El diccionario referido lo menciona como un no expletivo, quiere decir que se podría suprimir sin cambiar el sentido.

No es esto lo que ocurrió en nuestro ejemplo. Primero, porque la puntuación no implica subordinada, sino dos enunciados yuxtapuestos. Sería diferente si en vez de punto, ambos estuvieran separados por comas.

Segundo: En la que se podría considerar oración principal: “Con lo que ganaba abría nuevas clínicas y con el resto pagaba gastos…” no hay negación. Sin embargo aparece la expresión hasta que no en lugar de hasta que en la segunda oración.

Definitivamente, se puede coincidir en que ese no es innecesario, pero no incorrecto. El propio Diccionario panhispánico dice, al margen del matiz señalado, que debido a lo arraigado de este uso, se lo puede considerar admisible.

Otra idea, citada del Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española de Manuel Seco, sigue un razonamiento similar:

“La preposición hasta, precediendo a la conjunción que, introduce proposiciones temporales: Leeré hasta que me canse; Todos se quedaron hasta que se acabó el vino. Cuando el verbo principal va acompañado de una negación, es frecuente que se presente un no expletivo en la proposición: Ninguno se marchó hasta que NO se acabó el vino. Aunque es un uso normal en España, sería deseable omitir ese no (que carece de todo sentido negativo) a fin de evitar la posible interpretación equivocada del mensaje (v. Cuervo, “Apuntaciones”, § 448). También la ausencia del no es normal: Ninguno se marchó hasta que se acabó el vino”. Foro sobre la temática que publicó esta cita.

La anterior opinión refiere a casos de no expletivo, o sea, innecesario, en casos en los que en la oración principal se expresa negación.

Aún es posible mantener la afirmación de que el no podría suprimirse en ese caso y de que no se lo considera incorrecto, debido a lo frecuente de su uso.

En la búsqueda para redactar este artículo no fueron encontradas con tanta facilidad observaciones respecto a casos en los que no haya negación en la oración principal, tal como ocurre en nuestro ejemplo de hoy.

En síntesis, aún ante la falta de artículos al respecto, si se busca y se lee con atención la definición de locución adverbial, se percibe que es totalmente aplicable al enunciado que generó esta entrada, donde se empleó la locución hasta que no.

Lectura recomendada:
Negaciones supefluas
Locución adverbial

miércoles, 28 de junio de 2017

Valor de la sintaxis: En redacción, el orden puede cambiar al producto



Interesante presentación sobre sintaxis (Ivette Portillo)

Entre los detalles que se perciben mediante una segunda lectura, unos de los más comunes son los errores de sintaxis. Ya hemos visto que el orden de las palabras es importante para facilitar la comprensión.

En algunos casos, no solo permite que la idea sea mejor expresada, sino que nos sirve para evitar comunicar algo diferente a lo deseado.

Veamos el siguiente ejemplo de un posible texto policial:

“Entre diciembre próximo y febrero siguiente el ministro del Interior dijo que se estima que ese delito disminuirá un 15 %”.

¿Lo dijo entre diciembre y febrero? Obviamente, no es la idea que se pretende expresar.
Sin embargo, las siguientes formulaciones aseguran que comuniquemos el mensaje correcto:

“Entre diciembre próximo y febrero siguiente —explicó el ministro del Interior se estima que ese delito disminuirá un 15 %”.

“Entre diciembre próximo y febrero siguiente, según explicó el ministro del Interior, se estima que ese delito disminuirá un 15 %”.

En definitiva, el orden muchas veces puede cambiar el sentido, por lo que conviene su revisión.

Lectura recomendada:Ejemplos de errores de sintaxis
Redundancia: "Inaugurar nuevas obras"Importancia de la sintaxis